¿Cuántas veces has entrado a un local y, sin saber exactamente por qué, sentiste que querías quedarte? Esa sensación no es casualidad. Es diseño. Y puede ser la diferencia entre un cliente que compra y uno que se va.
¿Cuántas veces has entrado a un local y, sin saber exactamente por qué, sentiste que querías quedarte? Esa sensación no es casualidad. Es diseño. Y puede ser la diferencia entre un cliente que compra y uno que se va.